AFRONTAR Y SUPERAR LOS TRASTORNOS TÍPICOS INVERNALES, NATURALMENTE

Tras la bajada de las temperaturas en el invierno es cuando nos empezamos a encontrar con unos trastornos como son: tos, estornudos, congestión, fiebre y malestar general. Estos trastornos se asocian a enfermedades características del invierno: catarros, enfriamientos y gripe.

   Es importante pues, prepararse para el invierno y, si conseguimos mantener nuestro sistema de defensas en un buen nivel lograremos evitar muchos de los males que nos acechan en el invierno. La naturopatía nos ofrece una variada alternativa de plantas con diferentes acciones: expectorantes, balsámicas, estimuladoras de las defensas propias del organismo, etc. Ya que, muchas de estas enfermedades se producen cuando nuestras defensas no son capaces de vencer a los virus que nos atacan. Así lo mejor es evitar al máximo el contagio aumentando nuestras defensas. Existen ciertas plantas y suplementos que nos permiten prevenir estos trastornos invernales.

Uno de los suplementos que más nos protege frente a los ataques externos son los probióticos, que actúan como una barrera, siendo buenos inmunoestimulantes e inmunomoduladores.

Plantas, entre otras, como: la Echinacea, el Pau d’arco, el Astrágalo, el Regaliz o el Ajo, son magníficos inmunoestimulantes y nos ayudan a reforzar nuestro sistema de defensas.

Otros suplementos también son muy necesarios en esta época de frío y humedad: la Jalea Real, el Polen y el Propóleo o algunos hongos de procedencia de la medicina tradicional china, como son: el Reishi o el Shiitake.

Si a pesar de estas recomendaciones no hemos conseguido evitar caer en alguna de las infecciones, no nos queda más remedio que intentar disminuir los síntomas que se presenten. Así algunas plantas como el Regaliz, es un buen remedio para disminuir los efectos víricos en nuestro organismo. Otra raíz que es muy efectiva es el Jengibre, frente a la congestión nasal y los dolores articulares que se presentan durante la gripe. Si utilizamos una decocción de jengibre con limón caliente, nos servirá para poder eliminar toda la mucosidad que se acumula durante los procesos gripales y catarrales.

Los vahos de Eucalipto, para la congestión nasal. El Romero o la Verbena, para atenuar la fiebre. El Laurel o el Llantén, para controlar la tos. Y para mí, el rey de los antivíricos, el Saúco, que gracias a su composición, hace de esta planta una de las mejores para prevenir los efectos del invierno. Y para evitar recaídas o impedir posibles complicaciones; la Vitamina A y la Vitamina C.

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