“ EL AGUA DE MAR CURA TODOS LOS MALES DE LOS HOMBRES” (Eurípides)

Con esta frase, los sabios griegos ya conocían las posibilidades terapéuticas del Agua de Mar como elemento indispensable para el desarrollo de la vida.

Las propias células de nuestro organismo están bañadas en agua. La calidad de este agua orgánica es esencial para el mantenimiento del equilibrio de nuestras células.

El agua de mar contiene todos los elementos necesarios para la vida y en la misma proporción que existe en nuestro organismo, compuesto por los distintos líquidos como: plasma sanguíneo, líquido extracelular, lágrimas, líquido cefalorraquídeo, etc.

Se puede afirmar pues, que sin agua no hay vida. No olvidemos que la vida nació en los océanos. El feto vive durante nueve meses en líquido amniótico. El 70% de nuestro peso corporal está compuesto por agua. Sin agua toda forma de vida está destinada a desaparecer al cabo de poco tiempo. El instinto lleva a los animales a buscar el agua no sólo para saciar su sed, sino también para refrescarse y curarse.

La enfermedad pues, puede aparecer cuando se produce una alteración de este medio esencial.

UNA CURA PARA TODO EL CUERPO

Los productos químicos han hecho caer en desuso a la medicina natural. Pero al conocerse sus fracasos y a medida que se conocen sus efectos secundarios negativos, a veces, muy peligrosos, se vuelven a utilizar terapias mucho más eficaces, sin riesgo de intoxicación y envenenamiento colaterales.

La hidroterapia (terapia con agua) se adapta al concepto de la medicina holística (del griego hólos, entero), que analiza al hombre en su totalidad y complejidad. Se examina y se cura todo el ser humano, intentando acabar con el mal desde la raíz.

Los tratamientos con agua en sus diversas formas son apreciados porque a menudo dan un alivio rápido a los síntomas, y si se aplican con constancia, hasta pueden conseguir curar males crónicos.

LOS DIVERSOS ESTÍMULOS

Los tratamientos de hidroterapia suelen activar más de un estímulo, en la medida calculada y precisa adaptada a las exigencias de cada individuo.

 

El estímulo térmico

El agua a una temperatura neutra, es decir, a una temperatura parecida a la del cuerpo humano, tiene un estímulo casi nulo. Cuanto mayor sea la diferencia de temperatura entre el agua y el cuerpo, mayor es la reacción. Los tratamientos siempre empiezan con estímulos suaves y después se pasa a temperaturas más elevadas o más bajas que las de nuestro cuerpo.

 

El estímulo por reacción

La aplicación caliente aumenta la temperatura del cuerpo. Pasa mayor cantidad de sangre de los órganos internos a la periferia y aumenta el flujo de la circulación sanguínea, lo que influye de forma favorable en el corazón, pulmones, hígado y sistema nervioso.

El agua fría estimula los centros nerviosos y por lo tanto aumenta la eficacia psíquica.

Las aplicaciones frías regulares tonifican los vasos sanguíneos.

 

El estímulo mecánico

El agua puede procurar estímulo mecánico si corre a lo largo del cuerpo o parte del mismo, causando una alternancia de tensión y relajamiento.

 

El estímulo de reflejo

Las zonas de reflejo son áreas de correspondencia o terminales nerviosas de los órganos de nuestro cuerpo, en las que se puede influir mediante quiromasaje, acupuntura, digitopuntura, reflexoterapia e hidroterapia.

Las zonas de reflejo se encuentran en varias partes del cuerpo, pero están más concentradas en los pies. Por este motivo, las aplicaciones de las diferentes técnicas de baños de agua influyen en todo el cuerpo.

 

La osmosis

No hay que olvidar los efectos que la hidroterapia induce por osmosis, es decir, que aprovecha la capacidad de los líquidos para filtrar a través de las paredes porosas. Añadir hierbas u otras sustancias medicinales a los distintos tratamientos aumenta notablemente los efectos de la hidroterapia.

 

La acción desintoxicadora

            La hidroterapia contribuye a destruir las toxinas y los desechos en el organismo y a eliminarlas a través de las vías naturales de excreción: intestino, riñones, etc.

 

La acción revigorizante

            Ya que prevenir es la mejor manera de curar, con la hidroterapia se consigue hacer más resistente al cuerpo frente a las enfermedades, es decir aumentar sus defensas y reforzarlo.

 

CONCLUSIONES

– Los objetivos principales de la hidroterapia son: desintoxicar y revigorizar.

– Desde siempre, la hidroterapia acompaña el uso del agua por vía externa con el de vía interna. Puede tratarse de agua mineral específica, pero también de agua natural, incluso de mar.

 

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